Me considero una de esas persona que piensa siempre en el presente y de las que trabajan en función a un futuro cercano. Aunque hay veces en las que el pasado se me aparece, me doy cuenta que viene a mí solo porque estoy pendiente de las consecuencias de este, es decir, lo que estoy viviendo ahora.
Si viajo en el tiempo, hace unos 25 años atrás, y recuerdo lo que quería ser cuando grande, ni se parece a lo que soy el día de hoy. Recuerdo cuando tenía trece o catorce años, mi sueño era usar uno de esos uniformes verdes del ejército de Chile, solo por el hecho de que no tendría que estudiar mucho y podría hacer ejercicio físico.
En mi periodo de enseñanza media fui dándome cuenta que eran hábil en otras áreas aparte del deporte; por ejemplo, en las artes y el lenguaje. Me encantaba dibujar y crear historias a partir de eso, incluso tenía mi cuaderno donde escribía y dibujaba todo. A pesar de que era feliz con esas habilidades, me daba cuenta que en matemáticas o historia me iba muy mal.
Es obvio que, como estudiante, te exigen tener notas buenas en todo, o las notas decentes para poder pasar de curso. En mi caso, las excelentes notas en las asignaturas más expresivas me ayudaban a subir las notas de mis materias complicadas.
A los diecisiete, terminando mi periodo de enseñanza media, llegó la presión de qué estudiar. Aunque sabía que lo que decidiera no tenía que tener matemáticas, no tenía idea de en qué universidad estudiar o que hacer con mi vida. Estuve en un colegio científico humanista, en donde el área del razonamiento o la objetividad me mataba diariamente. Solo algo tenía en mente. Las matemáticas, no.
Cómo me encantaba dibujar, mis búsquedas tenían relación con eso, así que cuando investigaba sobre los ramos de las carreras, lo primero que veía era si es que tenían "cálculo I", si aparecía esto, la desechaba inmediatamente, sin darle oportunidad alguna.
Con todo esto, di una PSU "reguleque" y entre a un instituto en donde estudie Diseño Gráfico.
Se preguntarán, que hacía allí, si ahora es una profesora de lenguaje. Bueno, la otra semana continuaré con mi historia. Pero solo les digo una cosa, nunca se estanquen, sigan avanzando cada día, para ser mejores.
viernes, 27 de abril de 2018
¿Cómo me veo en diez años?
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