Muchas veces, podría decir siempre, buscamos algo, mejor dicho: alguien. Alguien que esté a nuestro lado. Pero no hablo de nuestros padres, hermanos o amigos; aunque ellos también son muy importantes en nuestras vidas. Me refiero a esa persona, ese alguien que nos hace sentir algo diferente en el cuerpo, un cosquilleo o mariposas como dicen por ahí. Algunos de nosotros tenemos bien claro quien es; pensamos en él o ella todo el día. Los más afortunados lo tienen en sus brazos ya o luego lo tendrán. Pero otros esperamos, esperamos que aparezca ese alguien que nos haga sentir lo que otros ya felizmente están sintiendo. Deseamos con ansias a que ese día llegue y poder hacer con esa persona todo lo que pasó por tu mente durante mucho tiempo. Amar, entregar completamente nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestro cuerpo y pensamientos. Sentir también que ese ser amado haga lo mismo por ti, entregue todo lo bueno que tiene sólo a ti. Incluso sus temores, miedos, anhelos, sueños y esperanzas.
Que con la pasión, el cariño y el amor que regalan sean uno, no por un tiempo, sino para siempre. Toda una vida; no mientras sus cuerpos sean bellos y jóvenes, sino hasta cuando las huellas de la edad lleguen a sus pieles, mentes y físicos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario