jueves, 22 de marzo de 2018

Lo que no me esperaba

    Ya. Me resfrie y mi voz, según mi mamá, es de un hombre. Llevo una semana de no poder hablar con normalidad, de mucosidades saliendo de mi nariz, pañuelos desechables o papel higiénico en todos los bolsillos y para más remate, el contorno de mis fosas nasales secos y descuerados. Mal, mal. Lo peor.
    Hace unos dos días atrás, sonó mi celular, mi mamá me estaba llamando, contesté con mi sensual voz de muchacho, y la señora esa no me reconoció! Dije "aló" y me di cuenta que  su tono  fue de duda. Preguntó quién era. "Soy yo mamá, qué onda?". "Yenny? Pero qué le pasó a tu voz!? Pensó que se había equivocado! No te lo puedo creer. Tan mal me tiene un resfriado, que ni mi propia madree reconoce?. 
    Además de todo lo que me ha generado estar resfriada, se agregó otra cosa: el cierre de garganta por agitación. Subir el cerro me dejó sin aire un día, pero no por mí condición física, sino por este lindo resfrío.
    Pero lo más terrible de todo, y lo que me ha tenido preocupada, es la débil posibilidad de haber contagiado a todos los estudiantes sentados en la primera fila de cada sala. Perdonen chiquillos, si les hice daño, no fue mi intención causarles estás malaventuranzas que tendrán que sufrir.
    23.40 del 22 marzo y el efecto del tapsin de noche me está haciendo efecto. Es por esto que les digo:

 au revoir.
     

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