jueves, 29 de marzo de 2018

Me superó.

El calor de hoy ha sido el peor que me ha tocado vivir. No sólo por el hecho de que estoy saliendo del resfrío, sino también porque tuve que aguantar el miserable viaje desde mi casa hasta Playa Ancha.
Hoy, mi horario en la escuela es más corto, así que aprovecho de trabajar en las clases para la semana que viene. Aunque esta vez le agregué otro trámite, ir a la universidad a preguntar por unos documentos que debo presentar en mi trabajo.
Como saben, vino muy cerca del colegio, por lo que todos los días camino para llegar a él. Serán unos siete minutos que tardo. Bien. Pero antes la cosa no era así, para tener esta profesión, tuve que estudiar y mi decisión fue la mejor universidad en preparación de docentes. Y me fui a la punta del cerro, literal. Recorrer todos los días de ida y vuelta una hora y media o dos, el tramo casi de garita a garita de las micros. En cuatro años se volvió una costumbre, pero hoy me di cuenta que mi cuerpo ya no lo soporta. En los dos recorridos vine apenas sentada, tenía deseos de bajarme y ¡el calor era insoportable!
Sé que un buen método es dormir, pero ni eso me salvó. Dormía de a tramos y cuando despertaba, la micro no había avanzado casi nada. Me quería morir.
A todo esto me fue casi mal en el trámite. Lo bueno es que lo pude solucionar. Lo malo es que tengo que volver en una semana más a buscar el papel que fui a pedir. No quiero ni pensar en el viaje.
Consejo para futuro. Arrienden cerca de donde estudian y después, junten plata para comprarse un auto o, lo más recomendable y lo digo por experiencia: consigan trabajo a pasos de donde viven.
Saludos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario